El peligro de las transmisiones familiares

“He puesto el estanco a nombre de mi mujer”. “El estanco se lo he pasado a mi hijo”. ¡Solamente de escuchar estas frases me entra el pánico! ¡Qué peligro! Aquello que tendría que ser tan normal. Aquello que se había hecho toda la vida (“cuando el padre me lo pasó, fuimos a Tabacalera y lo arreglamos allí mismo”), aquello que todos ven como algo natural, es un error de estos que te pueden dejar K.O. para siempre.

El año 2018 la Agencia Tributaria descubrió el tema de las transmisiones intervivos de estancos. Ahora tienen información de todas las transmisiones que se hacen cada año y como sabéis pueden tirar atrás hasta cuatro años y medio (cuatro años desde la presentación de la renta, plazo que finaliza el 30 de junio). Esto significa que el 2018 empezaron a mirarse las transmisiones no declaradas de 2013 y 2014 (y que este año van a mirar las del 2015).

Y ¿quiénes son los pobres que no han declarado la transmisión en renta? Brevemente, aquellos que creen que no tienen que declararla porque es un asunto de familia. Han ido cayendo uno tras otro. Una caída dolorosa. De las peores. Porque la mayoría de estanqueros que “pasan” el estanco al cónyuge o a los hijos no reciben ni un euro a cambio. Y cuando das una cosa y no recibes absolutamente nada a cambio, es una donación. En este caso una donación no declarada, no formalizada. El iter del procedimiento tendrá las estaciones siguientes:

Primero, recibiréis un requerimiento de inspección de vuestra regional (no es una revisión de la oficina recaudadora, es una inspección de la Sede Regional).

Segundo, la inspección valorará el estanco que se ha transmitido (normalmente utilizarán las compras de Logista del último año completo).

Tercero, podréis acordar el valor de mutuo acuerdo y tirar más arriba o abajo en función de la habilidad y conocimientos de vuestro representante, o bien cerrar en desacuerdo.

Cuarto. Si cerramos en desacuerdo, la valoración la hará su oficina técnica, que da unos valores que son normalmente el doble del que pagaría el mercado (esta gente vive en su mundo de fantasía).

Quinto. La valoración la podéis impugnar e iniciar un largo procedimiento, pero en el caso que lleguéis a acordarla la inspección se cierra “por acuerdo”.

Sexto. La cantidad acordada como valor de mercado del estanco será la base del cálculo del incremento de patrimonio en renta (ejemplo: si el valor es 100.000 con los tipos vigentes, pagaríais 21.880. Los primeros 6.000 al 19%, 1.140. Hasta 44.000 al 21%, 9240. A partir de 50.000 al 23%, 11.500). Suerte que no se aprobaron los presupuestos porqué había un cuarto tramo al 27%.

Séptimo. Es la traca final. Estos 21.880 euros los tendréis que pagar de golpe y con intereses.

Un horror. Veis que no exagero para nada. Y no es cuestión de mala suerte: las transmisiones las tienen todas. ¿Qué podemos hacer? Pues hacerlo bien. Hacer una donación correcta en escritura pública, declarada y que en la inmensa mayoría de los casos estará exenta de donaciones y de IRPF. Es decir, que haciéndolo bien no pagaremos casi impuestos. Claro está que tendrá que estudiarse antes. Con alguien que sepa, a poder ser…

 

 

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